Hoy estaba caminando por la rambla y un tipo me gritó, pero no emitió ningún comentario de esos que suele decirle la gente grosera a las chicas jóvenes. Ni “diosa” ni “mamita”, el desconocido me dijo “¡gorda!”. La puta que lo parió hijo de puta. La próxima lo aplasto con mis 50 kilos (sí, eso es lo más deprimente, mido 1, 60 y mi relación peso - altura es totalmente normal).
Lamentablemente me acompañaba mi buena amiga Magdalena, quien me dijo que no me preocupara, que a ella también le habían gritado lo mismo. Pero eso fue hace unos años, cuando pesaba más que su madre. Cabe recordar que esta madre es la misma que eligió llamar a su hija como a su palabra preferida: Magdalena.
¡Opa, qué bueno que te animaste a tener un blog!
ResponderEliminarSeguramente el individuo ese es pariente de mi vecina, que usa el apelativo "gorda" para dirigirse a todas las féminas, en particular las que pesamos 30 kg menos que ella...
En otro orden de cosas... ¿La mamá de tu amiga le habrá puesto "magdalena" por los bizcochitos?
Vine a darte la bienvenida. Me gustaron los detalles de tu perfil, ya van 48 veces que lo leo. Bueno flaca te dejo por ahora. Chau
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