miércoles, 27 de octubre de 2010

RUTINA

Sí, ya sé que creés que lo estás haciendo por mí… ¿Pero quién te lo pidió? Nadie. Por mí, vos y tus favores se pueden ir a la puta que los parió.
Porque claro, me pedís que deje mis nuevas prioridades porque ambos tenemos el día ocupado con otras cosas, y el único momento libre en que podríamos vernos sería cuando iría a patinar.
Es cierto, empecé a patinar hace dos días. ¿Y cuál hay? Claro, vos no podés faltar a tu partido de fútbol porque vas de lunes a viernes hace cinco años. Entonces te tomás lo mío como una joda, porque sabés que ya empecé mil cosas que nunca terminé. Pero si razonaras un poquito te darías cuenta que no las terminé porque nunca nadie las tomó en serio, porque todos me decían “dale, boluda, vos podés dejar de hacer eso hoy… total empezaste hace dos días…”.
O típico, como no tenés un horario fijo o alguien que te dirija como a un monito también te pasan por encima. Si decís “tengo clase de gimnasia a la cinco” puede que te respeten un poco. Si decís “a las cinco tengo que hacer abdominales en mi cuarto” se te cagan de la risa.
¿Saben qué? Me tienen re podrida. Váyanse a sus partidos de fútbol y déjenme a mí con lo que hoy son patines y mañana capaz que alas. Y sí, soy cursi, pero prefiero eso antes que ser esquemáticamente cuadrada.
Específicamente vos, chiquito, me tenés harta. Siempre hacés sacrificios que no me cambian. Te digo, “igual nos vemos el viernes”. Pero ta, vos necesitás vernos el jueves (¿por qué? Porque se te cantó la gana), entonces tengo que dejar lo mío.
Nunca te pido que dejes lo tuyo. ¿Sabés que es lo peor? Que muchas veces lo dejás igual. Me decís “hoy me rateé de esa clase que me re importa para verte”. No, no sos tierno por preferir una cara que lo que preferís. No, no sos divino y considerado. Por mí, si me quedo contando las manchas del techo en vez de salir contigo, mucho mejor. ¿Por qué? ¿Acaso no me gustás? No es eso… sos buena onda, estás bueno, pero por más que me gustes, me gusto más yo. Y no está mal. Te dedico mi tiempo, pero nunca todo lo que te gustaría. Hace seis meses salimos, pero probablemente mañana no salgamos más. Así es la vida, con dieciséis años y un novio me prefiero a mí, que en los próximos seis meses seguro me sigo acompañando. ¿Pero a vos, flaquito, quién te conoce?

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