jueves, 10 de enero de 2013

Reflexiones de subte

Reflexiones de subte (en realidad, de ómnibus... pero subte da poesía) Qué difícil es ser, cuando no se da con naturalidad. Si se da a las cinco de la mañana, en soledad. Es difícil no mostrarse. A veces una idea se arremolina, se hace rulo, se curva de su dirección… entonces sí que es fácil y difícil dejarla ver, dejarla ser. Las metáforas son complicadas, ¿no? Y los ejemplos se parecen a las metáforas. Hoy una amiga en vez de decir “ejemplo” se equivocó y dijo “metáfora”. En realidad, fue ayer. Ayer estábamos con amigas y estábamos bien. Estar bien es un “estar muy bien” desteñido. La libertad tiene plumas coloridas, y a veces nos hace felices. Nos sentimos parte de ese concepto, con sólo verlo pasar. El espectador, muchas veces, siente más que el prisionero de la acción. El perfume es algo agradable. Hoy maté una araña tirándole perfume. Qué terrible es exigirse ser. Se relaciona con la esperanza de llegar a algo. La esperanza es un transporte caro.

jueves, 24 de febrero de 2011

patrañas

escribo, hablo, me muevo, comparto principios... y no me reconozco. en nada de eso. no puedo concebir que soy yo la que opina. desde cuándo pienso así? no es que sea muy interesante ni una tremenda mierda el resumen de mis palabras. no tiene mucho de innovador pero... cómo se formó? cuándo dejé de saber quién soy? cómo puede ser que no me encuentre ni en el espejo? "comprate una vida", me dirán. "mejor una identidad", pensaré. pero si la compro ya existe, entonces de identidad no tiene nada. sería una pura y puta copia. nadie va a crear algo nuevo para mí. yo tampoco sé crearlo. tendrá que pasar la vida y la voz de la extraña a ser mi vida y mi voz. que no sé de dónde salieron, no sé qué sentido tienen, pero es mejor que quedarme callada... o peor aún, que llorar por no ser nadie, que llorar, hablar, moquear, gritar... siendo nadie.

momento

podría leer, cocinar, estudiar... hacer algo productivo. estoy cansada. prendo la computadora. no tengo ganas de moverme. es más, no me movería si hubiera un lento derrumbe y con sólo ir a la esquina pudiera salvarme. pero a la vez el odio corre, a un ritmo tan rápido que ni me da la posibilidad de encontrar una comparación para lo rápido que corre. me quema. se extiende más que todo lo que suele extenderse. y genera en mí ese deseo de hacer un curso intensivo de karate en unas horas y re cagar a piñas a cada personita del mundo. entonces me planteo qué cederá antes, si la pereza o el odio... y luego me encuentro mirando fotos de conocidos por la computadora, criticando cada falsa sonrisa, repudiando todos los gestos de quien se cruza en mi camino.

Fue

Me siento sola… pero no me gusta. Me encanta la soledad pero no este estado. Dependo de la gente. Vivo con ellos. Desperdicio mis minutos escuchando sus mierdas. Sus bocas me cuentan lo que sus ojos ven acerca de lo que mi boca no les cuenta ni en mis ojos está. Me muevo entre sus ruidos, que no me gustan. Quiero hablar con alguien pero nadie me escucha. Me cuentan sus cosas. Les digo un poquito de las mías. Luego quiero contarles sobre el genial libro que leí, pero no leí nada… estuve con ellos toda la tarde. Y sobre lo buena que soy, pero no soy buena… vivo entre palabras de gente que asegura ser buena, nada más. La acción está muerta en esta vida, en la vida que teóricamente es mía. Hay algo que me perturba, pero no sé qué es, porque a ellos les sucede lo mismo y tapan con sus angustias las mías. Siento un oso que me hace doler la cabeza, visualizo la imagen… pero a mí siempre me gustaron los osos. Es la imbécil de mi mejor amiga la que los odia. Entonces al oso no lo odio. Pero hay odio en mí. Y las únicas imágenes que puedo visualizar fuera de esa piel amarronada son la de mi amiga y la mía. Hay que repartir el odio por ahí, no quiero odio, por eso debo darlo: opciones claras de a quién enveneno: a mi amiga y/o a mí, fue. Fue. Así es que va siendo mi vida. Fue.

domingo, 9 de enero de 2011

¡ESCUCHÁ!

Cerquillito y bicicleta salieron a pasear. Cerquillito persigue a Rulos, pero él no se puede dar vuelta. Está andando en bicicleta, carajo. Alguien canta que el verano es verano, y las canciones ya no pueden mostrarnos algo más que lo que vemos. Y es por eso que todo lo que no vemos está dejando de existir, bicicleta. "¿Y si nos tomamos un avión?" Piensa ella, pregunta ella, quiere... ella a ella. Y no, y no, dejá escuchar la canción, Cerquillito. Dejá tus palabras para recibir otras. No pienses en posibilidades, el verano es verano, y tenés que escucharlo atentamente, primero en el walkman, luego en el mp4, y luego en la cabeza. "You know how this is, baby". Y primero Cerquillito quiere andar con Rulos, juntos en bicicleta. Pero no se da, no se da. Y la única chance es "la mano arriba, loca, ya quítate la ropa". Llegan al boliche. Era de día, tenían siete años... ya es de noche, tienen diescisite. Cerquillito dejó de serlo. Ahora tiene el pelo rebajado y muy largo. Rulos se rapó. Y la canción siguió sonando. Empezó diciendo "verano", ahora ya llegamos a "she's movin as a porn star". Chau, chau, rulos, cerquillito, bicicletas, aire libre, aire. Hola respiración agitada, su boca en tu boca, "ya no hay tabú", un vaso lleno de todo, y más y más nuevas canciones llenas de nada.

domingo, 26 de diciembre de 2010

PASIÓN

Escribir: la pasión de Mip. Ella tomaba el lápiz, que tenía forma de teclado, y palabra salía y palabra seguía a palabra, y pájaros y lluvia había en cada letra. Pero para que las letras nacieran, ella tenía condiciones: debía escribir en el escritorio de su cuarto, a computadora, después de las once de la noche, con lámpara encendida y luz general apagada. El aire, lleno de armoniosa música. Y la taza con café, y la casa sin gente.
Mip era feliz y hacía feliz a todos con sus relatos. Solían decirle que tenía talento. Solía tenerlo.
Escribió millones de historias. Hasta que un día algo cambió. ¿Mudanza? ¿Virus en la computadora? ¿O simplemente se habría enfriado el café?
Quizá nada, quizá ella precisaba un nuevo orden que no supo encontrar.
Pobre Mip, no sabe por qué, pero las manos ya no se mueven, ni las de ella para escribir, ni las de nadie para aplaudir. Y la boca tampoco, no felicitaciones, no agradecimientos. Y los ojos sí, los ojos lloran, y algunos miran con reproche, con prejuicios, todos con preguntas, elaboran teorías que nunca son ciertas. Quien debería transformarlas en algo que valga la pena, no puede. Lástima, ¿no? Que la peor manía mate a la mejor (obsesión versus arte) no es un buen final.

miércoles, 27 de octubre de 2010

RUTINA

Sí, ya sé que creés que lo estás haciendo por mí… ¿Pero quién te lo pidió? Nadie. Por mí, vos y tus favores se pueden ir a la puta que los parió.
Porque claro, me pedís que deje mis nuevas prioridades porque ambos tenemos el día ocupado con otras cosas, y el único momento libre en que podríamos vernos sería cuando iría a patinar.
Es cierto, empecé a patinar hace dos días. ¿Y cuál hay? Claro, vos no podés faltar a tu partido de fútbol porque vas de lunes a viernes hace cinco años. Entonces te tomás lo mío como una joda, porque sabés que ya empecé mil cosas que nunca terminé. Pero si razonaras un poquito te darías cuenta que no las terminé porque nunca nadie las tomó en serio, porque todos me decían “dale, boluda, vos podés dejar de hacer eso hoy… total empezaste hace dos días…”.
O típico, como no tenés un horario fijo o alguien que te dirija como a un monito también te pasan por encima. Si decís “tengo clase de gimnasia a la cinco” puede que te respeten un poco. Si decís “a las cinco tengo que hacer abdominales en mi cuarto” se te cagan de la risa.
¿Saben qué? Me tienen re podrida. Váyanse a sus partidos de fútbol y déjenme a mí con lo que hoy son patines y mañana capaz que alas. Y sí, soy cursi, pero prefiero eso antes que ser esquemáticamente cuadrada.
Específicamente vos, chiquito, me tenés harta. Siempre hacés sacrificios que no me cambian. Te digo, “igual nos vemos el viernes”. Pero ta, vos necesitás vernos el jueves (¿por qué? Porque se te cantó la gana), entonces tengo que dejar lo mío.
Nunca te pido que dejes lo tuyo. ¿Sabés que es lo peor? Que muchas veces lo dejás igual. Me decís “hoy me rateé de esa clase que me re importa para verte”. No, no sos tierno por preferir una cara que lo que preferís. No, no sos divino y considerado. Por mí, si me quedo contando las manchas del techo en vez de salir contigo, mucho mejor. ¿Por qué? ¿Acaso no me gustás? No es eso… sos buena onda, estás bueno, pero por más que me gustes, me gusto más yo. Y no está mal. Te dedico mi tiempo, pero nunca todo lo que te gustaría. Hace seis meses salimos, pero probablemente mañana no salgamos más. Así es la vida, con dieciséis años y un novio me prefiero a mí, que en los próximos seis meses seguro me sigo acompañando. ¿Pero a vos, flaquito, quién te conoce?