Escribir: la pasión de Mip. Ella tomaba el lápiz, que tenía forma de teclado, y palabra salía y palabra seguía a palabra, y pájaros y lluvia había en cada letra. Pero para que las letras nacieran, ella tenía condiciones: debía escribir en el escritorio de su cuarto, a computadora, después de las once de la noche, con lámpara encendida y luz general apagada. El aire, lleno de armoniosa música. Y la taza con café, y la casa sin gente.
Mip era feliz y hacía feliz a todos con sus relatos. Solían decirle que tenía talento. Solía tenerlo.
Escribió millones de historias. Hasta que un día algo cambió. ¿Mudanza? ¿Virus en la computadora? ¿O simplemente se habría enfriado el café?
Quizá nada, quizá ella precisaba un nuevo orden que no supo encontrar.
Pobre Mip, no sabe por qué, pero las manos ya no se mueven, ni las de ella para escribir, ni las de nadie para aplaudir. Y la boca tampoco, no felicitaciones, no agradecimientos. Y los ojos sí, los ojos lloran, y algunos miran con reproche, con prejuicios, todos con preguntas, elaboran teorías que nunca son ciertas. Quien debería transformarlas en algo que valga la pena, no puede. Lástima, ¿no? Que la peor manía mate a la mejor (obsesión versus arte) no es un buen final.
domingo, 26 de diciembre de 2010
miércoles, 27 de octubre de 2010
RUTINA
Sí, ya sé que creés que lo estás haciendo por mí… ¿Pero quién te lo pidió? Nadie. Por mí, vos y tus favores se pueden ir a la puta que los parió.
Porque claro, me pedís que deje mis nuevas prioridades porque ambos tenemos el día ocupado con otras cosas, y el único momento libre en que podríamos vernos sería cuando iría a patinar.
Es cierto, empecé a patinar hace dos días. ¿Y cuál hay? Claro, vos no podés faltar a tu partido de fútbol porque vas de lunes a viernes hace cinco años. Entonces te tomás lo mío como una joda, porque sabés que ya empecé mil cosas que nunca terminé. Pero si razonaras un poquito te darías cuenta que no las terminé porque nunca nadie las tomó en serio, porque todos me decían “dale, boluda, vos podés dejar de hacer eso hoy… total empezaste hace dos días…”.
O típico, como no tenés un horario fijo o alguien que te dirija como a un monito también te pasan por encima. Si decís “tengo clase de gimnasia a la cinco” puede que te respeten un poco. Si decís “a las cinco tengo que hacer abdominales en mi cuarto” se te cagan de la risa.
¿Saben qué? Me tienen re podrida. Váyanse a sus partidos de fútbol y déjenme a mí con lo que hoy son patines y mañana capaz que alas. Y sí, soy cursi, pero prefiero eso antes que ser esquemáticamente cuadrada.
Específicamente vos, chiquito, me tenés harta. Siempre hacés sacrificios que no me cambian. Te digo, “igual nos vemos el viernes”. Pero ta, vos necesitás vernos el jueves (¿por qué? Porque se te cantó la gana), entonces tengo que dejar lo mío.
Nunca te pido que dejes lo tuyo. ¿Sabés que es lo peor? Que muchas veces lo dejás igual. Me decís “hoy me rateé de esa clase que me re importa para verte”. No, no sos tierno por preferir una cara que lo que preferís. No, no sos divino y considerado. Por mí, si me quedo contando las manchas del techo en vez de salir contigo, mucho mejor. ¿Por qué? ¿Acaso no me gustás? No es eso… sos buena onda, estás bueno, pero por más que me gustes, me gusto más yo. Y no está mal. Te dedico mi tiempo, pero nunca todo lo que te gustaría. Hace seis meses salimos, pero probablemente mañana no salgamos más. Así es la vida, con dieciséis años y un novio me prefiero a mí, que en los próximos seis meses seguro me sigo acompañando. ¿Pero a vos, flaquito, quién te conoce?
Porque claro, me pedís que deje mis nuevas prioridades porque ambos tenemos el día ocupado con otras cosas, y el único momento libre en que podríamos vernos sería cuando iría a patinar.
Es cierto, empecé a patinar hace dos días. ¿Y cuál hay? Claro, vos no podés faltar a tu partido de fútbol porque vas de lunes a viernes hace cinco años. Entonces te tomás lo mío como una joda, porque sabés que ya empecé mil cosas que nunca terminé. Pero si razonaras un poquito te darías cuenta que no las terminé porque nunca nadie las tomó en serio, porque todos me decían “dale, boluda, vos podés dejar de hacer eso hoy… total empezaste hace dos días…”.
O típico, como no tenés un horario fijo o alguien que te dirija como a un monito también te pasan por encima. Si decís “tengo clase de gimnasia a la cinco” puede que te respeten un poco. Si decís “a las cinco tengo que hacer abdominales en mi cuarto” se te cagan de la risa.
¿Saben qué? Me tienen re podrida. Váyanse a sus partidos de fútbol y déjenme a mí con lo que hoy son patines y mañana capaz que alas. Y sí, soy cursi, pero prefiero eso antes que ser esquemáticamente cuadrada.
Específicamente vos, chiquito, me tenés harta. Siempre hacés sacrificios que no me cambian. Te digo, “igual nos vemos el viernes”. Pero ta, vos necesitás vernos el jueves (¿por qué? Porque se te cantó la gana), entonces tengo que dejar lo mío.
Nunca te pido que dejes lo tuyo. ¿Sabés que es lo peor? Que muchas veces lo dejás igual. Me decís “hoy me rateé de esa clase que me re importa para verte”. No, no sos tierno por preferir una cara que lo que preferís. No, no sos divino y considerado. Por mí, si me quedo contando las manchas del techo en vez de salir contigo, mucho mejor. ¿Por qué? ¿Acaso no me gustás? No es eso… sos buena onda, estás bueno, pero por más que me gustes, me gusto más yo. Y no está mal. Te dedico mi tiempo, pero nunca todo lo que te gustaría. Hace seis meses salimos, pero probablemente mañana no salgamos más. Así es la vida, con dieciséis años y un novio me prefiero a mí, que en los próximos seis meses seguro me sigo acompañando. ¿Pero a vos, flaquito, quién te conoce?
lunes, 5 de abril de 2010
Ayudame.
Al tipo de mirada penetrante, al que tiene la vida escrita en los ojos pero una capa de pintura marrón encima, el que hace que se resquebraje la pintura que a mí me cubre y le muestre todo mi ser, a quien no puedo mirar sin amar, a quien sé que me traiciona pero siempre olvido ese detalle, a quien quiero pero no me quiere, a quien daría todo por darle todo, al de la boca que nunca besé, a ese que intento olvidar todas las noches.
Te amé toda la vida pero ni un segundo más. Me cansé de esta relación que no es una relación, de esto que sólo yo puedo ver, que sólo a mí me importa y duele. De ahora en más no voy a quererte. ¿Pero cómo se hace esto? ¿Cómo dejo de sentir lo que siempre llevé conmigo y cómo hago para ver tu sonrisa y no querer llorar y para irme cuando me quiero quedar? ¿No sería más fácil que vos pusieras un poco y no siempre todo yo? ¿Cuál es el procedimiento para borrar todos los poemas que te escribí, para no escuchar las canciones que canté en tu honor y resuenan por acá y por allá, para no volver a caminar por los suelos donde nuestras sombras se encontraban? No tengo tanta fuerza para olvidar, la agoté queriéndote.
Te amé toda la vida pero ni un segundo más. Me cansé de esta relación que no es una relación, de esto que sólo yo puedo ver, que sólo a mí me importa y duele. De ahora en más no voy a quererte. ¿Pero cómo se hace esto? ¿Cómo dejo de sentir lo que siempre llevé conmigo y cómo hago para ver tu sonrisa y no querer llorar y para irme cuando me quiero quedar? ¿No sería más fácil que vos pusieras un poco y no siempre todo yo? ¿Cuál es el procedimiento para borrar todos los poemas que te escribí, para no escuchar las canciones que canté en tu honor y resuenan por acá y por allá, para no volver a caminar por los suelos donde nuestras sombras se encontraban? No tengo tanta fuerza para olvidar, la agoté queriéndote.
KIKIRIKÍ CANTA EL GALLO
Son las 10.30 de la mañana. Exactamente hace una hora mis padres comenzaron a actuar como despertadores. Estoy dormida pero mi espíritu uruguayo despierta. Pido "clemencia para los vencidos". Intento expresarme lo más claramente posible pero la almohada no me lo permite y tengo menos ganas de correrla que de correr una carrera de 10 km. Hoy no tengo colegio. Intenté convencerlos por todos los medios de que su acción era injustificada, pero su única respuesta fue "si no te despertás te sacamos la mesada". Ustedes lógicamente creerán que tengo algún compromiso y por eso cometen tal crueldad. No, no tengo absolutamente nada para hacer. Quieren que me despierte y me quede todo el resto de la mañana haciendo cualquier cosa con tal de que me acostumbre a levantarme temprano porque en dos días terminan las vacaciones. En vez de apiadarse de que no me queda mucho para dormir emplean esta "técnica" que consiste en que debo levantarme lo antes que pueda para acumular sueño y la noche que antecede a la vuelta a clases dormirme tan temprano como sea posible. Ayer apagué la computadora a las cuatro de la mañana. Todas las vacaciones mis padres hacen lo mismo pero de noche estoy entretenida escuchando música, leyendo mails o muchos etcéteras y no me doy cuenta lo que me espera al otro día. ¿Por qué ni siquiera me avisan su plan? Y más especificamente... ¿por qué no se dan cuenta que si hay días para dormir hay que aprovecharlos al máximo aunque después cueste un poco más? Para combatirlos utilizo todos mis recursos, sean reales o no. Digo que no soy tan joven como antes (tengo 16 años), que no tengo fuerzas, que en cinco minutos voy. Pienso en todas mis amigas durmiendo plácidamente, sus padres durmiendo también o haciendo cosas más productivas que arruinar vacaciones. Pienso en aquellas horas gloriosas en las que yo dormía también y mis ojos comienzan a cerrarse. Eso sucede una y otra vez hasta que viene mi hermano y le agradezco por ser el único miembro de la familia que no se cree gallo o por lo menos no canta. Él, resignado, me contesta que todavía sigue durmiendo. El hecho de que esté parado en mi cuarto charlando conmigo no significa nada. Así me gusta, sigue sus sueños (literalmente). Fue cuando lo escuchaba que se me ocurrió decir que el objetivo de la misión era despertarme y ya lo habían hecho, mis ojos y boca estaban completamentes abiertas (la boca con la finalidad de expresar mis sentimientos con duras palabras, como "explotación al menor" y "no quieren que me levante, eso creen ahora, pero se van a arrepentir... voy a ser durante todo el día tan malvada como ustedes lo fueron ahora". Mientras explayaba mi teoría la voz de mi madre resuena con dulces palabras "si estás tan cansada el viernes no vas a poder ir a bailar". Intento encontrar alguna conexión... si faltan varios días para que sea viernes... Segundos después obviamente salgo de la cama y todos felices... todos menos yo, mi hermano y supongo que mis padres porque no creo que les guste su papel de dictadores.
P.D: OBVIAMENTE EXAGERÉ TODO.
PAPI, MAMI... ¡¡¡LOS AMO!!! :D (¿AHORA ME DEJAN CINCO MINUTOS MÁS?)
P.D: OBVIAMENTE EXAGERÉ TODO.
PAPI, MAMI... ¡¡¡LOS AMO!!! :D (¿AHORA ME DEJAN CINCO MINUTOS MÁS?)
sábado, 3 de abril de 2010
Resumen de mi semana
En las vacaciones de turismo 2010:
- Por primera vez escuché a la persona más seria que conozco reírse a las carcajadas.
- Mi hermano de once años me escuchó diciendo que quiero un novio, sin importar su religión, ideas políticas, tribu urbana a la que pertenezca ni su personalidad en general (obviamente estaba exagerando el hecho de que no encuentro ningún chico heterosexual, inteligente y divertido que se fije en mí).
- Me di cuenta que siempre puedo hacerme un poco más mejor amiga de mi mejor amiga (y en este caso creo que vale decir "más mejor").
- Pasé demasiado tiempo pensando lo lindo que es tener vacaciones. Tiempo que podría haber aprovechado para hacerlas aún más lindas.
- Ni siquiera me saludé con mi padre por cuatro días. Estuvimos totalmente incomunicados y como yo no le iba a hablar porque él tenía la culpa y él no me iba a hablar porque no sabe pedir perdón, creí que estaríamos peleados para siempre hasta que un día los dos hicimos como que nunca hubiera pasado nada y empezamos a charlar lo más bien de cualquier tema (menos nuestra pelea).
- Tuve las mejores pascuas de mi vida (comí cuanto chocolate podía entrar por mi glotona boca).
- Vergonzoso, pero siempre tuve como objetivo estar informada de lo que pasa en el mundo: mirar informativos, leer diarios, etc. y no sólo pensar en elefantes violetas que se alimentan de lava de un volcán que queda en un lugar sin dirección. Lamentablemente, nunca podía lograrlo... hasta estas vacaciones. Ahora entro todos los días a www.elpais.com.uy
- Creé mi segundo blog (el primero murió a los dos días, espero que éste dure aunque sea tres... por algo se sigue... diría empieza pero ya había empezado con el otro): www.retoaloroto.blogspot.com
- ¡HICE UNA LISTA CONTANDO MI SEMANA!
- Por primera vez escuché a la persona más seria que conozco reírse a las carcajadas.
- Mi hermano de once años me escuchó diciendo que quiero un novio, sin importar su religión, ideas políticas, tribu urbana a la que pertenezca ni su personalidad en general (obviamente estaba exagerando el hecho de que no encuentro ningún chico heterosexual, inteligente y divertido que se fije en mí).
- Me di cuenta que siempre puedo hacerme un poco más mejor amiga de mi mejor amiga (y en este caso creo que vale decir "más mejor").
- Pasé demasiado tiempo pensando lo lindo que es tener vacaciones. Tiempo que podría haber aprovechado para hacerlas aún más lindas.
- Ni siquiera me saludé con mi padre por cuatro días. Estuvimos totalmente incomunicados y como yo no le iba a hablar porque él tenía la culpa y él no me iba a hablar porque no sabe pedir perdón, creí que estaríamos peleados para siempre hasta que un día los dos hicimos como que nunca hubiera pasado nada y empezamos a charlar lo más bien de cualquier tema (menos nuestra pelea).
- Tuve las mejores pascuas de mi vida (comí cuanto chocolate podía entrar por mi glotona boca).
- Vergonzoso, pero siempre tuve como objetivo estar informada de lo que pasa en el mundo: mirar informativos, leer diarios, etc. y no sólo pensar en elefantes violetas que se alimentan de lava de un volcán que queda en un lugar sin dirección. Lamentablemente, nunca podía lograrlo... hasta estas vacaciones. Ahora entro todos los días a www.elpais.com.uy
- Creé mi segundo blog (el primero murió a los dos días, espero que éste dure aunque sea tres... por algo se sigue... diría empieza pero ya había empezado con el otro): www.retoaloroto.blogspot.com
- ¡HICE UNA LISTA CONTANDO MI SEMANA!
Es todo lo mismo.
Hoy estaba caminando por la rambla y un tipo me gritó, pero no emitió ningún comentario de esos que suele decirle la gente grosera a las chicas jóvenes. Ni “diosa” ni “mamita”, el desconocido me dijo “¡gorda!”. La puta que lo parió hijo de puta. La próxima lo aplasto con mis 50 kilos (sí, eso es lo más deprimente, mido 1, 60 y mi relación peso - altura es totalmente normal).
Lamentablemente me acompañaba mi buena amiga Magdalena, quien me dijo que no me preocupara, que a ella también le habían gritado lo mismo. Pero eso fue hace unos años, cuando pesaba más que su madre. Cabe recordar que esta madre es la misma que eligió llamar a su hija como a su palabra preferida: Magdalena.
Lamentablemente me acompañaba mi buena amiga Magdalena, quien me dijo que no me preocupara, que a ella también le habían gritado lo mismo. Pero eso fue hace unos años, cuando pesaba más que su madre. Cabe recordar que esta madre es la misma que eligió llamar a su hija como a su palabra preferida: Magdalena.
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